RETRATAR EL ALMA

Por Jairo Hinestroza S.



Algunas comunidades son reacias a ser retratadas por la creencia de que el fotógrafo puede percibir su alma. Otras van un poco más allá, piensan que, con el retrato, se puede capturar el alma.



Según mi criterio, ellos no están muy lejos de la realidad, al menos en el primer apartado. Un buen retrato no se circunscribe exclusivamente a una captura con adecuados criterios técnicos de manejo de cámara, iluminación y composición.



Aunque no es una regla general la cámara intimida, crea una barrera entre el fotógrafo y el sujeto, y es menester del retratista disponer al sujeto para liminar esa barrera, y así lograr un retrato óptimo, natural.



Se necesita entonces, mucho más que saber componer, iluminar y manejar adecuadamente los equipos. Hace falta una conexión especial entre el fotógrafo y el sujeto a retratar. Hay diversas maneras para lograrlo. Me permito enumerar rápidamente algunas.



De no haber una relación previa, aunque también habiéndola, es conveniente un breve diálogo con la persona a fotografiar, que genere un vínculo, distensione al modelo y lo lleve a actuar con naturalidad.



En ocasiones no es necesario el dialogo; basta con tener buena actitud, ser buen observador, manejar el lenguaje no verbal, solicitar de forma adecuada la toma, motivar la pose y obturar.


Otra posibilidad, pasa sencillamente por ser un buen observador, aprovechar el momento adecuado y hacer la toma. Pienso en este apartado en la fotografía de calle, o casual, por ejemplo.


Es necesario plantear que encontraremos también sujetos versátiles, prestos a ser fotografiados a los que les resulta natural facilitar una excelente captura.



De todas formas, siempre y en todo momento será necesaria la mejor disposición de parte del fotógrafo para realizar una óptima captura, ser empático.



Entonces lograremos, con mayor o menor facilidad captar el carácter de la persona que se fotografía. El resultado final debe llevar a que el modelo que se identifique a sí mismo y/o sea identificado por otras personas plenamente en esa instantánea, al menos en una de sus facetas, que se aprecie con claridad en la foto su ser. Luego, hacer un óptimo retrato no es sencillamente captar una buena imagen del sujeto. Como lo percibo, desde el ámbito de la fotografía, del arte, cuando construyes un buen retrato captas el carácter, la esencia, el alma del retratado.




Jairo Hinestroza Sinisterra

Fotógrafo

Marzo 23 de 2021

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